FUENTE: www.reuters.com
AUTORA: Laurie Chen
SHENZHEN. En las oficinas de la empresa emergente china DexForce, una pantalla muestra un robot virtual colocando objetos sobre una mesa. Repite la tarea mientras cambian el ángulo de sus brazos, el color de la mesa y los objetos mismos.
DexForce, con sede en Shenzhen, el centro tecnológico del sur del país, apuesta a que este tipo de entrenamiento simulado puede ayudar a resolver uno de los mayores desafíos de la industria de los robots humanoides: enseñar a las máquinas a realizar una amplia gama de tareas del mundo real sin asistencia humana.
China ha desarrollado humanoides capaces de superar a los humanos en correr y saltar, pero la prueba comercial más difícil reside en si pueden realizar de forma fiable trabajos útiles en fábricas, oficinas y hogares.
Muchos fabricantes de robots chinos intentan afrontar este reto recopilando grandes volúmenes de datos de trabajadores humanos que realizan tareas repetidamente en el mundo real. DexForce, por su parte, recurre a datos sintéticos generados en entornos virtuales para reducir costes y mejorar la eficiencia del entrenamiento.
El director ejecutivo, Jia Kui, declaró a Reuters que este enfoque podría impulsar con mayor rapidez un avance significativo en la capacidad de los robots, similar al que ChatGPT propició tras su lanzamiento en 2022, que contribuyó a popularizar la IA generativa.








