Fuente: Reuters / International Federation of Robotics / Bank of America Global Research.
El entusiasmo por los robots humanoides está entrando en una nueva etapa: la de demostrar que existe un negocio real detrás de la tecnología.
Según Reuters, China está ralentizando el proceso de salida a bolsa de algunas empresas de robótica humanoide, en medio de crecientes dudas sobre si determinadas valorizaciones reflejan realmente la demanda comercial.
El caso de Unitree Robotics es ilustrativo. Tras su debut bursátil, sus acciones llegaron a multiplicarse más de cinco veces antes de caer aproximadamente un 55% desde su máximo.
¿Qué preocupa a los inversionistas?
No es que China haya perdido interés en los robots. Todo lo contrario.
El país considera la llamada “inteligencia incorporada” (embodied intelligence) una tecnología estratégica.
La pregunta es otra:
¿Cuánto de los ingresos de estas empresas proviene de clientes comerciales reales y cuánto depende de proyectos impulsados o financiados por gobiernos?
Algunas estimaciones citadas por Reuters sugieren que determinadas valorizaciones podrían reducirse entre 60% y 70% si se excluyeran ciertos ingresos vinculados a proyectos gubernamentales.
Del espectáculo a la productividad
Los robots humanoides ya pueden caminar, correr, manipular objetos, interactuar con personas e incluso realizar demostraciones sorprendentes.
Pero hay una diferencia fundamental entre demostrar que un robot funciona y demostrar que una empresa puede ganar dinero utilizándolo.
La Federación Internacional de Robótica estimó unas 7.000 unidades humanoides vendidas globalmente durante 2025.
Para los próximos años, las expectativas son mucho mayores: Bank of America proyecta aproximadamente 90.000 unidades en 2026 y hasta 1,2 millones en 2030.
El desafío será convertir esas proyecciones en:
📌 Clientes reales
📌 Pedidos recurrentes
📌 Productividad medible
📌 Reducción de costos
📌 Ingresos sostenibles
📌 Rentabilidad
La pregunta ya no es solamente “¿podemos construir un robot humanoide?”
La pregunta empresarial es mucho más difícil:
¿Podemos construir un negocio rentable alrededor de él?
Ese puede ser el próximo gran filtro de la revolución robótica.








