Este robot puede aprender y refinar habilidades observando directamente a los humanos.

FUENTE:cronista.com

En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, las manos robóticas están a punto de revolucionar el concepto de trabajar tal como lo conocemos. Imaginate un futuro donde las tareas manuales no sean exclusividad de los seres humanos, sino que puedan ser realizadas con la misma eficacia y rapidez por robots.

Esta creación  ya no es parte de la ciencia ficción, sino una realidad palpable gracias a Phoenix: el primer robot totalmente autónomo desarrollado por la empresa canadiense Sanctuary AI. No se trata de un robot cualquiera; sino de un androide con una destreza y velocidad que rivaliza con la de los humanos.

Este avance tecnológico, que parece sacado de una película, es capaz de aprender tareas observando directamente a las personas, adaptando sus movimientos con una precisión sorprendente. Según Suzanne Gildert, cofundadora y jefa tecnológica de Sanctuary AI, estamos ante «las mejores manos de robots del mundo».

Tecnología robótica: la mano de Phoenix amenaza la manera en que trabaja el humano

La manera en que Phoenix, el innovador robot de Sanctuary AI, se capacita para desempeñar tareas es un testimonio del avance tecnológico que estamos presenciando. Este robot rompe con el molde tradicional al no requerir de programación específica para aprender nuevas habilidades.

La movilidad y precisión de Phoenix superan todo lo visto anteriormente en el sector robótico. (Fuente: Santuary AI)

A través de un enfoque de aprendizaje remoto seguido por simulaciones, Phoenix adquiere la capacidad de actuar como un humanoide de uso general, adaptándose a una amplia gama de entornos y trabajos.

Esta habilidad para aprender y refinar sus capacidades de manera autónoma lo posiciona como un candidato ideal para sustituir a los humanos en diversas cadenas de montaje, marcando el comienzo de una nueva era en la automatización laboral.

A diferencia de otros robots, Phoenix no está diseñado con piernas, sino que se mueve sobre una plataforma con ruedas. Este enfoque permite concentrar los esfuerzos en perfeccionar las habilidades manuales del robot antes de abordar desafíos de movilidad más complejos.

El resultado es una fluidez de movimiento que supera todo lo visto anteriormente en el sector, demostrando un nivel de destreza y adaptabilidad que, según Suzanne Gildert, cofundadora y jefa tecnológica de Sanctuary AI, roza lo inquietante.

El corazón de esta destreza radica en el uso de manos accionadas hidráulicamente, una elección que distingue a Phoenix de sus competidores, que generalmente optan por motores eléctricos.

Phoenix puede ejecutar tareas con una habilidad humana sorprendente. (Fuente: Unsplash)

A pesar de los desafíos que presentan los sistemas hidráulicos, como su tendencia a las fugas que han implicado inversiones significativas en tiempo y recursos, Gildert asegura que el riesgo vale la pena.

La tecnología hidráulica ofrece una combinación sin igual de precisión, velocidad y fuerza, permitiendo que Phoenix realice tareas con una habilidad que pocos podrían imaginar, desde enhebrar una aguja hasta levantar objetos pesados o moverse con la rapidez necesaria para teclear en una computadora.

Gildert subraya la importancia de equilibrar estos tres factores críticos: precisión, velocidad y fuerza. En el mundo de la robótica, es común encontrar sistemas que excelan en uno o dos de estos aspectos, pero Phoenix demuestra que es posible alcanzar un alto rendimiento en los tres.

La mano robótica con inteligencia artificial que simula movimientos humanos: Phoenix

La destreza con la que las manos robóticas de Phoenix manipulan objetos y ejecutan tareas es resultado de una innovadora aproximación al aprendizaje automático inspirada en la propia naturaleza humana.

Sanctuary AI es pionera en utilizar el aprendizaje autónomo para desarrollar robots versátiles como Phoenix. (Fuente: Santuary AI)

Sanctuary AI ha desarrollado un método que permite a Phoenix imitar los movimientos intrincados que son fundamentales en la interacción humana con el entorno, una habilidad que ha sido clave en nuestra dominación tecnológica del planeta.

Este enfoque se centra en replicar los «eigengrasps» o agarres propios, que son los movimientos básicos subyacentes a todas las acciones de la mano humana.

Suzanne Gildert compara este proceso con los modelos de aprendizaje automático que identifican patrones comunes en imágenes, tales como bordes y esquinas. Esta técnica le permitió a Phoenix replicar entre 31 a 33 tipos diferentes de agarres identificados por profesionales de la fisioterapia y la medicina como cruciales para la funcionalidad de la mano.

Los agarres básicos, o «eigengrasps«, son fundamentales para:

  • La manipulación precisa de objetos de diversos tamaños y formas.
  • La ejecución de tareas especializadas que requieren un alto grado de destreza, como el ensamblaje de dispositivos electrónicos.
  • La adaptabilidad a una amplia gama de entornos laborales, desde la carpintería hasta las cadenas de montaje automotriz.

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