FUENTE: www.la-razon.com

El exoesqueleto pediátrico Atlas 2030 le valió a su creadora la española, Elena García Armada, el premio Inventor Europeo de 2022.

David, un niño mexicano de ocho años con parálisis cerebral, usa un sofisticado exoesqueleto que le ofrece la capacidad de jugar. El prodigio de las tecnologías robótica y médica se resume en la candorosa sonrisa y el pulgar arriba del niño.

Con el dispositivo anexado a sus piernas y parte del tórax, David desafía diagnósticos y al destino mismo, cuando camina por la sala de terapia. Lanza pelotas a todo el que se anime a jugar con él, o, se para resuelto frente a un espejo donde dibuja caritas risueñas con rotuladores de colores.

La parálisis no solo lo había postrado por años en una silla de ruedas, sino que le causó una sordera que lo obliga a comunicarse con lenguaje de señas.

Aun así, su sonrisa triunfal, los brazos en alto y el sonido expansivo de su voz expresan rotunda felicidad. «Veo que a sus pies les da más fuerza y veo mejoría en el caminar. Está dando sus primeros pasos, eso es una alegría para él», dice Guadalupe Cardoso, su madre.

Esta es su tercera sesión de terapia de «rehabilitación neuro-robótica» con el dispositivo que le permite pararse y caminar sin necesidad de un andador o del brazo de sus padres. «Primero le daba como miedo y estaban las manos muy tensas y ahorita veo que agarró el plumón y empezó a dibujar o (jugar con) la pelota», describe Cardoso, de 41 años, con inocultable alegría.

Mientras la mamá acompaña muy de cerca los ejercicios de David, su padre, Sergio Zavala, registra cada nuevo logro con la cámara de su teléfono.

Mejoría en tiempo récord

Se emplea en México desde hace apenas dos semanas gracias a la gestión de la Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral (APAC), organización privada fundada en 1970. Es el tercer país después de España y Francia en ofrecer tratamiento con este desarrollo.

Valuado en unos 250.000 dólares, con el que en una primera etapa esperan atender a unos 200 niños afectados por la enfermedad. «La segunda semana de noviembre ya tendremos el segundo exoesqueleto aquí en la ciudad de México», anticipa Guadalupe Maldonado, directora de la APAC.

«Justamente estamos viendo los resultados con los niños, y que queremos seguir trabajando y potenciálízandolo», agregó. La gran ventaja del robot es que ayuda «en un tiempo récord a conseguir objetivos en rehabilitación» que tardarían meses en lograrse con terapias convencionales.

Sumada a la moderna herramienta tecnológica, está la encomiable labor de los terapeutas que, con suma paciencia y dedicación, colocan el exoesqueleto en los niños y supervisan cada ejercicio. «Nos motiva mucho como terapeutas que vamos a poder alcanzar muchas cosas en un futuro», señala Arturo Palafox, un joven especialista de 28 años.


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