FUENTE: http://freshplaza.es

Los productores de champiñones de todo el mundo se enfrentan al problema de la falta de mano de obra. En Canadá y los Estados Unidos, hay una escasez de trabajadores cercana al 20 por ciento y cada año se desperdician champiñones por valor de 200 millones de dólares por esta insuficiencia de mano de obra. «Es un trabajo especializado porque los champiñones son muy delicados de manipular», afirma Michael Curry, de Mycionics, desarrolladora de un sistema robótico para la cosecha de champiñones. «Un trabajador tarda en torno a tres meses en convertirse en un cosechador cualificado, pero, por la naturaleza repetitiva del trabajo y la elevada humedad, es un trabajo que la gente no está demasiado dispuesta a hacer». Con una rotación superior al 40 por ciento, muchos trabajadores abandonan la explotación antes de aprender los pormenores del oficio.

La escasez de mano de obra es uno de los motivos principales para el desarrollo de un sistema robótico de cosecha de champiñones. «Las explotaciones de champiñones son muy aptas para la automatización», dice Curry. «Están en actividad todo el año y tienen una infraestructura común». El sistema holandés de bandejas de aluminio de entre seis y siete niveles de altura es el más utilizado del mundo. «Es otro elemento positivo para la robótica, ya que no hay que cambiar la infraestructura». Además, los champiñones crecen muy deprisa, a un ritmo de un 4 por ciento por hora, y se tienen que cosechar de manera constante cuando alcanzan un calibre de unos 55 mm para que los rendimientos sean óptimos.

Digitalización
Todas estas características influyeron en el desarrollo de un sistema robótico que imita la manera en que los humanos cosechan los champiñones. El sistema de cosecha de Mycionics digitaliza el cultivo porque escanea los lechos y puede identificar el 98 por ciento de los champiñones. Datos como la ubicación, el tamaño, la temperatura, la humedad y los niveles de CO2 se recopilan y procesan. «Al sistema le cuesta unos 30 minutos escanear un lecho grande de hasta 200.000 champiñones o más». Basándose en los resultados del escaneo, se determina una estrategia de cosecha general y el sistema decide por dónde empezar a recolectar. «El sistema cosecha cada champiñón cuando el momento y el calibre son óptimos, lo que se conoce como cosecha selectiva». Si bien el cultivo de champiñones solía considerarse algo cercano al arte, la disponibilidad de datos de cultivo y clima y el uso de robots lo está acercando más a la ciencia.

Ventajas
La cosechadora robótica de champiñones no solo ayuda a solucionar los problemas de mano de obra, sino que también genera una mejora de los rendimientos potenciales de en torno al 10 por ciento. En primer lugar, la digitalización del cultivo se traduce en la recolección del champiñón en el momento oportuno. Los trabajadores humanos trabajan en turnos de 8 a 12 horas, mientras que el sistema robótico cosecha de manera continua durante todo el día, lo cual permite que los champiñones se recolecten en el momento óptimo y con el calibre óptimo. Además, el sistema permite un corte regular de los tallos.

«Se cortan rectos y con la longitud exacta, por lo que la longitud del tallo es la máxima y se maximiza el peso del producto», comenta Curry. Esto se traduce en una mejora de los rendimientos cercana al 3 por ciento. Por último, pero no menos importante, los champiñones se pesan y se colocan en tarrinas. Como no puede ver déficit de peso, suele haber un ligero exceso. «Con la cosecha humana, el exceso de peso es del orden del 3 al 5 por ciento», prosigue Curry. «Gracias a su regularidad de tamaño, con la cosecha robótica el exceso de peso se reduce a cerca de un 1 por ciento». Los champiñones se recolectan sin sufrir daños, pues la tecnología se ha diseñado para evitar el contacto con la parte superior del hongo.

Desde el otoño de 2022, están operativas en una finca de Ontario, Canadá, seis cosechadoras robóticas de champiñones. Mycionics es la primera empresa del mundo en recolectar champiñones de forma robótica y ya ha suscitado el interés de otros productores de champiñones de Canadá y también de Estados Unidos, Europa y Australia. En la actualidad, la empresa se encuentra en conversaciones con otras dos explotaciones de champiñones de Ontario para la instalación de robots de cosecha, que espera instalar este año. La empresa no vende inmediatamente su tecnología robótica, sino que ofrece un servicio de recolección. «Nos pagan por kilo de champiñones que recolectemos con éxito, cosa que permite que explotaciones de todos los tamaños puedan acceder a la cosecha robótica para sobrellevar la falta de mano de obra».

En el siguiente vídeo se muestra una cosechadora de champiñones en funcionamiento en una explotación de Ontario, Canadá.


Esta web usa cookies analíticas y publicitarias (propias y de terceros) para analizar el tráfico y personalizar el contenido y los anuncios que le mostremos de acuerdo con su navegación e intereses, buscando así mejorar su experiencia. Si presiona "Aceptar" o continúa navegando, acepta su utilización. Puede configurar o rechazar su uso presionando "Configuración". Más información en nuestra Política de Cookies.


ACEPTAR
Aviso de cookies

¡Comparte en tus redes!

¡Comparte esta noticia con tus amigos!