El historiador israelí reflexiona sobre el futuro inmediato en ’21 lecciones para el siglo XXI’ tras sus aclamados ensayos ‘Sapiens’ y ‘Homo Deus’

FUENTE: www.elperiodico.com

AUTOR: ANA ABELLA

Durante 22 horas al día se siente “abrumado por correos electrónicos, tuits y vídeos graciosos de gatos”. Las dos horas restantes las dedica a la meditación, que le permite “contactar con la realidad y observarla tal como es”. Sin ella, afirma por correo electrónico desde Tel-Aviv el historiador israelí Yuval Noah Harari (1976), no habría podido escribir sus elogiados ensayos ‘Sapiens’ y ‘Homo Deus’ (15 millones de libros vendidos). Ahora, tras esas miradas al pasado y al futuro de la humanidad este pensador al que siguen Barack Obama, Mark Zuckerberg o Bill Gates lanza ’21 lecciones para el siglo XXI’ (Debate / Edicions 62), nueva y lúcida reflexión sobre un mundo amenazado por la inteligencia artificial, la falta de valores, la posverdad y la nueva era Trump-Putin-‘brexit’. 

¿Estamos a un paso de la dictadura del ‘big data’, peor que el Gran hermano de Orwell? 
Se habla mucho sobre piratear ordenadores, teléfonos inteligentes y cuentas bancarias, pero en realidad estamos entrando en la era en la que será posible ‘hackear’ humanos. En el pasado nadie tenía suficiente conocimiento biológico ni poder tecnológico para ‘hackear’ personas. Incluso si la Inquisición o la policía secreta de Franco te seguían todo el día no sabían lo que sentías o pensabas. En el futuro, al combinar nuestro creciente conocimiento biológico con la inteligencia artificial avanzada, los sistemas externos podrían conocerte mejor de lo que tú mismo te conoces y controlarte y manipularte con una eficiencia sin precedentes. Difícilmente te podrás resistir. Cada vez que pienses en resistirte, el sistema ya estará en marcha dentro de ti.

«La historia nos enseña que nunca debemos subestimar la estupidez humana»

¿Cómo evitar que regímenes totalitarios nos ‘hackeen’? 
Para evitar las dictaduras digitales necesitamos regular la propiedad de los datos, que se están convirtiendo en el activo más importante. En la antigüedad, lo era la tierra, la política era una lucha para controlarla y la dictadura significaba que demasiada tierra se concentraba en manos de un emperador o una aristocracia. En los últimos 200 años, las máquinas y las fábricas se volvieron más importantes que la tierra y las luchas políticas se centraron en controlarlas. La dictadura era que las máquinas se concentraban en manos del gobierno o de una pequeña oligarquía. En el siglo XXI los datos eclipsarán a la tierra y la maquinaria como el activo más importante, y la política será una lucha para controlar el flujo de datos. Si el gobierno o algunas corporaciones controlan demasiados datos el resultado serán las dictaduras digitales. El problema es que no tenemos un modelo para regular la propiedad de los datos. Este es el gran desafío para ingenieros, abogados y filósofos.

¿Somos conscientes de ese peligro? 
Amazon, Facebook, el FSB ruso (sucesor del KGB) y el Partido Comunista chino se esfuerzan por ‘hackearte’. Si llegan a conocerte mejor de lo que tú mismo te conoces pueden venderte lo que quieran, ya sea un producto o un político. Comienzan con cosas simples, como qué libro comprar y leer. ¿Cómo elegían las personas libros hace 20 años? Confiaban en sus sentimientos y en las recomendaciones de amigos. Al entrar en la tienda virtual de Amazon un mensaje me dice: “Sé qué libros te gustaban en el pasado. Las personas con gustos similares también tienden a querer este o aquel nuevo libro”. Es solo el comienzo. Dispositivos como el Kindle de Amazon pueden recopilar constantemente datos sobre sus usuarios mientras leen libros: controlar qué partes lee rápidamente y cuáles lentamente, en qué página tomó un descanso, y en qué frase abandonó el libro, y nunca lo volvió a abrir. Si Kindle se actualizara con ‘software’ de reconocimiento de rostros y sensores biométricos podría saber cómo cada frase que leas influye en tu frecuencia cardíaca y tu presión arterial. Podría saber qué te hizo reír, qué te puso triste, qué te enojó. ¡Pronto los libros te leerán mientras los estás leyendo! Y mientras tú olvidas rápidamente la mayor parte de lo que lees, los programas de ordenadores nunca olvidarán nada. Dichos datos podrían permitirle a Amazon elegir libros para ti con asombrosa precisión y saber exactamente quién eres y cómo presionar tus botones emocionales. 

«En esta era será posible hackear a humanos»

Para rechazar a los inmigrantes, Trump y muchos políticos en Europa esgrimen que son una amenaza para el trabajo de los ciudadanos de sus países. Pero según usted, la mayor amenaza está en la tecnología y la inteligencia artificial.  
Sí, es gracioso que Trump asustara a sus votantes diciéndoles que los mexicanos les quitarán el trabajo, pero nunca les dijera que se lo quitarán los robots. Los antiguos trabajos desaparecerán, surgirán otros nuevos, pero estos también desaparecerán rápidamente. Las personas necesitarán reciclarse y reinventarse cada una o dos décadas. Supongamos que eres un camionero de 40 años y en el 2030 pierdes tu trabajo por un camión sin conductor. Entonces dedicas dos años a reinventarte como profesor de yoga. Pero diez años más tarde los ordenadores con sensores biométricos podrán enseñar yoga mejor que cualquier humano y deberás volver a prepararte, esta vez para ser un diseñador de mundos virtuales. Pero este trabajo probablemente desaparecerá en una o dos décadas.

¿Cómo evitar que la gente acabe, según usted, siendo “innecesaria” e “irrelevante”? 
Los gobiernos tendrán que intervenir y ayudar a las personas durante los difíciles periodos de transición proporcionando generosas prestaciones de desempleo y pagando cursos de reciclaje. Así como en el siglo XX los gobiernos establecieron sistemas educativos masivos para jóvenes, en el XXI necesitarán sistemas masivos de reeducación para los adultos.

«En el pasado, la educación construyó identidades sólidas como casas de piedra. Ahora necesitamos construirlas como tiendas de campaña, que puedes doblar y mover»

¿Seremos capaces de reinventarnos cada 10 años?
El mayor problema podría ser psicológico. Incluso si tienes los recursos financieros necesarios para reinventarte a los 40 años, ¿tendrás la resistencia mental requerida? El cambio siempre es estresante y reinventarse a los 40 años puede ser excesivo para muchas personas. Los conductores de camiones a menudo tienen mentalidades distintas a los profesores de yoga. Transformarse de uno en otro exige mucho más que simplemente aprender algunas posturas corporales. E incluso si logras completar la transformación con éxito, ¿lo volverás a hacer a los 50? ¿Y una vez más a los 60? Porque con el aumento en la esperanza de vida, la edad de jubilación podría ser a los 70 u 80 años.

¿Y los jóvenes?
La mayoría de sistemas educativos actuales no preparan a las personas para una vida tan fluida y estresante. Lo más importante que debemos enseñar a los niños es cómo construir su personalidad para que puedan dar la bienvenida a los cambios futuros en lugar de resistirse a ellos. En el pasado, la educación construyó identidades humanas como casas de piedra, con cimientos profundos y paredes sólidas. Ahora necesitamos construirlas como tiendas de campaña, que puedes doblar fácilmente y mover.

¿Ve peligro de guerra global? 
Pese a los movimientos peligrosos y a veces irresponsables de Putin, Trump y otros gobiernos aún vivimos en la era más pacífica de la historia. En el pasado se pensaba que las guerras eran algo natural y que solo Dios podía traer la paz. Pero en las últimas décadas los humanos han descubierto que tienen el poder de traer la paz si toman las decisiones correctas. Aún  hay guerras. Vivo en Israel, así que lo sé perfectamente. Pero gran parte del mundo está libre de guerra y muchos estados han dejado de usarla para promover sus intereses. 

«En siglos anteriores, si Catalunya hubiera intentado separarse de España cientos de miles de personas habrían sido asesinadas o desplazadas»

¿Cómo ve el auge del nacionalismo?
Se habla mucho de su resurgimiento en Europa, pero es alentador ver que muy pocas personas están dispuestas a matar o ser asesinadas en conflictos nacionalistas. Nadie murió en el referéndum escocés del 2014, solo una persona murió en el referéndum del ‘brexit’ y aunque cientos de personas resultaron heridas durante el referéndum catalán, nadie murió. En siglos anteriores, si Escocia se hubiera intentado separar del Reino Unido o Catalunya de España cientos de miles de personas habrían sido asesinadas o desplazadas. Hoy los europeos están mucho menos dispuestos a derramar sangre.

Pero nos sentimos rodeados de violencia.
En total, en las sociedades agrícolas antiguas, el 15% de las muertes las causaba la violencia humana. A principios del siglo XXI, eran menos del 1,5%, incluso incluyendo estadísticas de Siria y Yemen. De hecho, ¡el número de suicidios es hoy mayor que el de muertes violentas! Tienes más posibilidades de suicidarte que de ser asesinado por un soldado enemigo, terrorista o criminal. A pesar de todo lo que se habla de terrorismo, tienes cientos de veces más probabilidades de morir por comer demasiado que por una bomba de Al Qaeda. El azúcar es más peligroso que la pólvora.

Pero seguimos temiendo una guerra nuclear. 
La primera y principal causa de esta nueva era de paz es que las armas nucleares han convertido la guerra entre superpotencias en un suicidio colectivo. Por ello las superpotencias tuvieron que cambiar el sistema y encontrar caminos de resolver conflictos sin grandes guerras. En segundo lugar, los cambios económicos han convertido el conocimiento en el principal activo económico. Antes, la riqueza era principalmente material: campos, minas de oro, esclavos. Esto alentó la guerra, porque con ella era relativamente fácil conquistar la riqueza material. Pero no puedes conquistar el conocimiento a través de la guerra. No se puede conquistar la riqueza de Silicon Valley con la guerra porque allí no hay minas de silicio; la riqueza proviene del conocimiento de los ingenieros y técnicos. En consecuencia, hoy las guerras están restringidas a zonas como Oriente Próximo, donde la riqueza es material anticuada, como el petróleo.

«Se necesita mucha gente sabia para hacer la paz pero un tonto es suficiente para hacer la guerra»

¿Cómo evitar una guerra global?  
Esas dos causas aún mantienen la paz, incluso en la época de Trump y Putin. Pero ningún dios garantiza la paz mundial, depende de que los humanos sigan tomando decisiones sabias. Y la historia nos enseña que nunca debemos subestimar la estupidez humana. Se necesita mucha gente sabia para hacer la paz, pero un tonto es suficiente para hacer la guerra. Es responsabilidad de todos mantener bajo control la guerra y la violencia y recordarnos que, dados nuestros inmensos poderes tecnológicos, una guerra global probablemente provocará el colapso de la civilización humana más que la victoria de una de las partes.

Explica que mientras la democracia liberal está en peligro, Trump, Putin o los islamistas… fomentan nacionalismos fanáticos que gritan ‘Nuestro país primero’. 
Si bien el nacionalismo tiene buenas ideas sobre cómo dirigir una nación en particular, desgraciadamente no tiene un plan viable para manejar el mundo como un todo. En las últimas décadas, el mundo ha estado dominado por el orden global liberal, que enfatiza los valores e intereses compartidos de todos los humanos, cree que la cooperación es mejor que el conflicto y fomenta la cooperación al permitir la libre circulación de ideas, bienes, dinero y personas. El orden liberal tiene muchos defectos, pero ha hecho que el mundo sea más pacífico, saludable y próspero que nunca. Sin embargo, la gente está perdiendo la fe en el orden liberal. Los gobiernos restringen cada vez más la inmigración, imponen aranceles elevados, censuran las ideas extranjeras y convierten a sus países en fortalezas amuralladas. Si esto continúa, el orden liberal global colapsará. ¿Qué podría reemplazarlo?

«Estamos convirtiendo el mundo en una red de fortalezas amuralladas»

¿Los nacionalismos?
Algunos nacionalistas esperan que el mundo se convierta en una red de fortalezas amuralladas-pero-amistosas. Cada fortaleza nacional protegerá su identidad e intereses únicos, pero todas las fortalezas podrían cooperar y comerciar pacíficamente. No habrá inmigración, ni multiculturalismo, ni élites globales, pero tampoco guerra mundial. Pero las fortalezas amuralladas rara vez son amistosas. En el pasado, todos los intentos de dividir el mundo en naciones definidas han desembocado en guerras y genocidios. Sin valores universales y organizaciones globales, las naciones rivales no pueden ponerse de acuerdo sobre ninguna norma común. Otros nacionalistas adoptan una posición aún más extrema, diciendo que no necesitamos ninguna cooperación global. Dicen, ‘nuestra nación debe preocuparse solo de sus propios intereses sin tener obligaciones con el resto del mundo’. La fortaleza debe levantar su puente levadizo y sus paredes, y el resto del mundo se puede ir al infierno. Esta posición nihilista es absurda. Ninguna economía moderna puede sobrevivir sin una red comercial global. 

Y tampoco sin una política global ante los grandes problemas globales.
La humanidad enfrenta tres problemas comunes que se burlan de las fronteras nacionales y que solo pueden resolverse con la cooperación global: la guerra nuclear, el cambio climático y la tecnología disruptiva. Ninguna nación puede evitar la guerra nuclear, detener el calentamiento global o regular la inteligencia artificial por sí sola. Para ello necesitamos crear una identidad global y alentar a las personas a ser leales a la humanidad y al planeta Tierra, además de a su nación en particular. 

Destaca el papel de la Unión Europea. 
La UE es un paso en la dirección correcta. Su constitución declara que «al tiempo que se sienten orgullosos de sus propias identidades e historias nacionales los pueblos de Europa están decididos a trascender sus antiguas divisiones y, unidos cada vez más, a forjar un destino común». Esta idea de «armonía sin uniformidad» debería guiar no solo a Europa, sino a la humanidad como un todo. Actualmente caminamos en la dirección opuesta: convertir el mundo en una red de fortalezas amuralladas. Espero que no sea demasiado tarde para recuperar nuestro sentido común y cambiar de dirección.

Su consejo para afrontar el siglo XXI es “conocerse a uno mismo”.
Existen cientos de técnicas de meditación y muchos caminos para explorar la verdad sobre uno mismo a través de la terapia, el arte o los deportes. La clave está en hacerlo cuanto antes. Si nos demoramos, los algoritmos nos conocerán antes de que nos comprendamos a nosotros mismos y podrían controlarnos como si fuéramos meros títeres.

EDITORIAL IGUANAROBOT: Esta entrevista fue publicada por el Diario el Periódico el jueves 30/08/2018


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